LAS ADICCIONES COMO UN PROBLEMA MORAL ACTUAL
Las conductas adictivas constituyen un flagelo que afecta a la humanidad, y se encuentra mas frecuentemente en la adolescencia y la juventud, las etapas de mayor prevalencia. Al instalarse en el individuo tienen aparejado a sus aspectos
médicos, psicológicos, sociales, jurídicos, etc., una dimensión ética.
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El establecimiento de un saber normativo que se logra a través de la éticatiene la pretensión de orientar las acciones de los seres humanos.
En concordancia con lo anterior el presente artículo tiene como objetivo
realizar una valoración ética de Las conductas adictivas pueden definirse como abuso de sustancias legales o actividades de cualquier índole; así como el uso de sustancias ilegales, que se conviertan en el eje fundamental del estilo de vida de una persona, que ocupe en exceso su tiempo de vida y cree disfuncionamiento en áreas esenciales de su existencia, con manifestaciones o síntomas en las siguientes esferas: física, psíquica, social, cultural y espiritual.
Cualquier actividad, sustancia, objeto o comportamiento que se ha convertido en el principal foco de la vida de una persona y lo conlleve a la exclusión de otras actividades, o que ha comenzado a perjudicar al individuo o a otras personas tanto física, mental o socialmente se considera una conducta adictiva.
Las teorías éticas, a diferencia de las morales, no buscan de modo inmediato contestar a preguntas como ¿qué debemos hacer? o ¿de qué modo debería organizarse una buena sociedad?, sino más bien a estas otras: ¿por qué hay moral?, ¿qué razones –si las hay- justifican que sigamos utilizando alguna concepción moral concreta para orientar nuestras vidas?, ¿qué razones, -si las hay- avalan la elección de una determinada concepción moral frente a otras concepciones rivales?
Las doctrinas morales se ofrecen como orientación inmediata para la vida moral de las personas, mientras que las teorías éticas pretenden más bien dar cuenta del fenómeno de la moralidad en general. Por tanto, para entrar en un análisis consecuente y realizar una valoración ética adecuada de las conductas adictivas es necesario efectuar dicha valoración partiendo de su dimensión moral. La moral presenta una estructura compleja integrada por tres elementos básicos.
La actividad moral constituye el primer elemento de la estructura de la moral y tiene como particularidad la de distinguir los actos humanos por la implicación que tienen para un individuo o una colectividad. Para comprender la esencia de la actividad moral hay que tener en cuenta los rasgos fundamentales que la distinguen: la motivación, el resultado y la valoración correspondiente de ambos aspectos.
Cuando un sujeto incorpora en su estilo de vida una actividad que ocupa la mayor parte de su tiempo, hablamos de una conducta adictiva, y a la vez dicha acción crea disfuncionamiento en áreas fundamentales de su vida; sin duda está provocando un desbalance en su actividad moral. En este momento en el que el sujeto se encuentra en pleno auge de su adicción, le resulta imposible no fusionar su actividad moral con su conducta adictiva. Este hecho no le da la oportunidad de distinguir la implicación que sus actos tienen para la sociedad ni para su individualidad.
La conducta adictiva pasa a formar parte de la actividad moral del sujeto. Su motivación hacia el deber ser, hacia lo correcto queda relegada a un plano inferior, para ser reemplazada por una motivación hacia la adicción.
http://www.adiccionyciencia.info/valoracion-etica-conductas-adictivas
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