lunes, 12 de octubre de 2015



 EL SUFRIMIENTO COMO PROBLEMA MORAL CLÁSICO: 

El sufrimiento es una de las realidades más conflictivas de la experiencia humana, ya que desafía nuestro sentido de búsqueda de paz y felicidad. El dolor como el sufrimiento es inevitable. Su existencia es un hecho que no necesita ser demostrado, ya que todos tenemos experiencia de él. Se ha de distinguir entre dolor y sufrimiento.  El dolor es una sensación molesta y aflictiva que se da a través del sistema nervioso en una parte del cuerpo, por causa interna o externa, basado en información sensorial. El sufrimiento, en cambio, depende de la dimensión espiritual de nuestra existencia y es causado por un estado grave de desamparo inducido por la pérdida de integridad personal o por un peligro que la persona cree que resultará en la pérdida de su integridad. El sufrimiento puede identificarse con el dolor cuando su causa es física, y se distingue cuando su causa es psíquica o espiritual. Puede ser iniciado por profundos cambios en el estado físico de la persona, por cambios sociales o por la necesidad de conversión en el campo espiritual. Se sufre como persona, con las características físicas, psicológicas y espirituales que uno posee. En el sufrimiento se halla incorporada una idea del futuro a la que uno tiene que enfrentarse, pero no se encuentra preparado. El sufrimiento se origina también por un cambio de propósito o sentido en la vida. 
Resultado de imagen para el sufrimiento en la sociedad actual
Existen cuatro causas del sufrimiento consciente 

emocional: 

*El temor

*la frustración

*la sumisión 

*la cuarta tiene que ver con el "no querer"-"No 

poder hacer"

En la sociedad actual no solamente no se le encuentra sentido al sufrimiento, sino que se le rechaza, de ahí el movimiento a legalizar la eutanasia y el suicidio asistido. En la sociedad postmoderna el sufrimiento no tiene valor, se considera que no debería ser parte de la vida, ya que parece poner en cuestiona miento los aspectos de la persona que se tienen en alta estima, como la autonomía, la autosuficiencia, la productividad y la búsqueda del placer. La sociedad consumista de hoy busca la redención sin dolor. Pero esta actitud no prepara para la vida. Se busca alivio de todo esfuerzo y de todo sufrimiento. Todo esto es claramente positivo, pero encierra sus riesgos. Corremos el peligro de que lleguemos a creer que se puede erradicar el sufrimiento, cuando resulta que es consustancial al ser humano. Se dan muchas teorías para explicar el porqué del sufrimiento, pero ninguna llega a satisfacer del todo, especialmente cuando nos encontramos con el sufrimiento que aparece como injusto, como es el de los niños. La experiencia del dolor y del sufrimiento resulta difícil de conciliar con la idea de un Dios Padre que nos ama. No podemos entender que Dios nos permita sufrir y por eso el sufrimiento aparece como un absurdo .


En conclusión, Creo que todavía nos falta mucho para aprender a aceptar el sufrimiento y a los que sufren, la mayoría de los seres humanos todavía estamos renuentes a entender que la vida esta compuesta también de sufrimientos, los enfrentamos de una manera u otra por que no nos queda mas remedio pero no lo aceptamos. aunque también pienso que en la vida debería existir sufrimiento en menor medida para que de esta manera todos podamos disfrutar la vida y estar en calma.


lunes, 5 de octubre de 2015




LAS ADICCIONES COMO UN PROBLEMA MORAL ACTUAL

Las conductas adictivas constituyen un flagelo que afecta a la humanidad, y se encuentra mas frecuentemente en la adolescencia y la juventud, las etapas de mayor prevalencia. Al instalarse en el individuo tienen aparejado a sus aspectos 
médicos, psicológicos, sociales, jurídicos, etc., una dimensión ética. 
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El establecimiento de un saber normativo que se logra a través de la ética
tiene la pretensión de orientar las acciones de los seres humanos.
En concordancia con lo anterior el presente artículo tiene como objetivo
realizar una valoración ética de Las conductas adictivas pueden definirse como abuso de sustancias legales o actividades de cualquier índole; así como el uso de sustancias ilegales, que se conviertan en el eje fundamental del estilo de vida de una persona, que ocupe en exceso su tiempo de vida y cree disfuncionamiento en áreas esenciales de su existencia, con manifestaciones o síntomas en las siguientes esferas: física, psíquica, social, cultural y espiritual.
Cualquier actividad, sustancia, objeto o comportamiento que se ha convertido en el principal foco de la vida de una persona y lo conlleve a la exclusión de otras actividades, o que ha comenzado a perjudicar al individuo o a otras personas tanto física, mental o socialmente se considera una conducta adictiva.


Las teorías éticas, a diferencia de las morales, no buscan de modo inmediato contestar a preguntas como ¿qué debemos hacer? o ¿de qué modo debería organizarse una buena sociedad?, sino más bien a estas otras: ¿por qué hay moral?, ¿qué razones –si las hay- justifican que sigamos utilizando alguna concepción moral concreta para orientar nuestras vidas?, ¿qué razones, -si las hay- avalan la elección de una determinada concepción moral frente a otras concepciones rivales?
Las doctrinas morales se ofrecen como orientación inmediata para la vida moral de las personas, mientras que las teorías éticas pretenden más bien dar cuenta del fenómeno de la moralidad en general. Por tanto, para entrar en un análisis consecuente y realizar una valoración ética adecuada de las conductas adictivas es necesario efectuar dicha valoración partiendo de su dimensión moral. La moral presenta una estructura compleja integrada por tres elementos básicos.
La actividad moral constituye el primer elemento de la estructura de la moral y tiene como particularidad la de distinguir los actos humanos por la implicación que tienen para un individuo o una colectividad. Para comprender la esencia de la actividad moral hay que tener en cuenta los rasgos fundamentales que la distinguen: la motivación, el resultado y la valoración correspondiente de ambos aspectos.


Cuando un sujeto incorpora en su estilo de vida una actividad que ocupa la mayor parte de su tiempo, hablamos de una conducta adictiva, y a la vez dicha acción crea disfuncionamiento en áreas fundamentales de su vida; sin duda está provocando un desbalance en su actividad moral. En este momento en el que el sujeto se encuentra en pleno auge de su adicción, le resulta imposible no fusionar su actividad moral con su conducta adictiva. Este hecho no le da la oportunidad de distinguir la implicación que sus actos tienen para la sociedad ni para su individualidad.
La conducta adictiva pasa a formar parte de la actividad moral del sujeto. Su motivación hacia el deber ser, hacia lo correcto queda relegada a un plano inferior, para ser reemplazada por una motivación hacia la adicción.

http://www.adiccionyciencia.info/valoracion-etica-conductas-adictivas